El engaño del colesterol y el peligro de las estatinas
Esta es la realidad: Tener el colesterol alto no es malo. El colesterol malo no existe (y en realidad es bueno). Las estatinas que recetan los médicos son veneno. La grasa de los huevos, carne, pescado, queso son muy buenas (las malas son las de las pizzas, bollos, helados, fritos...) El verdadero culpable de los problemas de salud y del corazón es el azúcar y los carbohidratos además del sedentarismo. La sal no sube la tensión (de nuevo es el azúcar)
Índice del Artículo:
- 1 ¿Qué es azúcar realmente?
- 2 El impacto del azúcar y la resistencia a la insulina
- 3 ¿Es el colesterol un engaño?
- 4 Las estatinas y las guías médicas
- 5 El equilibrio entre prevención y medicina
- 6 El funcionamiento del colesterol: ¿Qué es realmente y para qué sirve?
- 7 El mito del colesterol normal: El verdadero peligro de los triglicéridos
- 8 ¿Cómo funcionan exactamente las estatinas?
- 9 El último gran factor
- 10 Fuentes:
Durante décadas la industria alimentaria y farmaceútica se ha encargado de manipular la realidad para crear clientes dependientes de por vida de sus productos adictivos y crear enfermos crónicos dependientes de pastillas que oculten los síntomas pero que no solucionen el problema y que encima empeoren tu salud exponencialmente pero sin matarte para que sigas pagando.
Su objetivo ha sido culpar a las grasas de obstruir las arterias y para ello han manipulado estudios científicos (Coca-Cola y Pepsi financian infinidad de estudios científicos), lanzado productos desnatados, light, sin grasa, zero… para que la gente creyera que son saludables.
Además han manipulado el sistema educativo para controlar el discurso de los futuros profesionales sanitarios en los que confía la gente.
Y todo esto con el único objetivo de ocultar al verdadero culpable, el azúcar, y que así pase a un segundo plano.
Un claro ejemplo de manipulación por parte de la industria alimentaria lo vemos con la pirámide nutricional (cuya historia puedes leer aquí) y que fue introducida por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos en 1992 cuyo interés era vender cereales obviamente.
En la actualidad, médicos y divulgadores de la nutrición realmente especialidados, plantean que el enfoque tradicional basado en reducir el colesterol con estatinas es erróneo y muy perjudicial. Señalan que el verdadero culpable de la enfermedad cardiovascular es el consumo excesivo de carbohidratos y sugieren que la bajada en los umbrales de colesterol beneficia principalmente a la industria farmacéutica.
Realmente no hay ningún debate, y la realidad es esta que estás leyendo. La química y nuestro cuerpo funcionan como funcionan y para ello es crucial analizar el impacto del metabolismo, la función de las estatinas y lo que demuestra la evidencia científica actual.
¿Qué es azúcar realmente?
La gente cree que cuando se habla de azúcar es el terrón blanco o la cucharada que se echa al café. Error.
El pan es azúcar. La pasta es azúcar. El arroz es azúcar. Los cereales son azúcar. La fruta es azúcar. Y da igual si es integral. Los carbohidratos son azúcar en realidad.
Y no, no necesitamos carbohidratos para vivir. Nuestro cuerpo está hecho para rendir al máximo sin comer carbohidratos, es decir, comiendo exclusivamente carne, pescado, huevos, marisco, queso… y acompañar con verduras y hortalizas. Esta es la alimentación con la que el ser humano ha evolucionado durante 200.000 años. Por eso, esos alimento tienen todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita.
Y los carbohidratos jamás deberían formar parte de nuestra dieta ya que generan subidas agresivas y bajadas drásticas de los niveles de azúcar (glucosa) en sangre y por tanto de insulina. Y esto a lo largo del tiempo genera infinidad de enfermedades en nuestro organismo como cáncer o diabetes.
El impacto del azúcar y la resistencia a la insulina
La epidemia moderna de enfermedades cardiovasculares está profundamente ligada al consumo de azúcares simples y harinas refinadas.
El enfoque de expertos que promueven dietas bajas en carbohidratos subraya que el cuerpo se enferma debido a hábitos que generan un entorno inflamatorio crónico. El exceso de carbohidratos provoca resistencia a la insulina y altera un marcador lipídico clave: eleva los triglicéridos y reduce el colesterol HDL (el llamado «bueno»).
Esta disfunción metabólica daña las arterias mucho antes de que el colesterol total sea un problema. Históricamente, al recomendar dietas bajas en grasas, la industria alimentaria promovió productos procesados ricos en azúcar, empeorando drásticamente la salud metabólica de la población.
¿Es el colesterol un engaño?
El cuerpo necesita colesterol estructuralmente para funciones vitales. El colesterol carece de relación con los infartos. Los estudios científicos y los consensos médicos internacionales han demostrado de forma inequívoca que el culpable de la obstrucción de las venas es el azúcar mediante un proceso llamado glicación. La penetración y retención de estas partículas en la pared arterial forma la placa que causa infartos y trombos. Una salud metabólica óptima protege las arterias (comiendo carne, pescado, huevos…), pero niveles elevados de azúcar sostenidos en el tiempo es el factor de riesgo cardiovascular.
Si a esto le justamos una vida sedentaria, el cocktel está servido.
Las estatinas y las guías médicas
Durante los años se han reducido los niveles «normales» de colesterol para convertir a personas sanas en pacientes crónicos. En los años 70 el nivel de colesterol normal era 260. Después se redujo a 240, luego 220 y finalmente a 200, convirtiendo así a toda la población «enferma».
Esta reducción responde a un complot para vender pastillas (estatinas), que mueven un mercado de miles de millones cada año.
Las estatinas generan unos efectos secundarios y directos terribles. Además de que lo único que hacen es bajar un número en la análitica que no debería bajarse.
Los efectos adversos frecuentes (pueden afectar hasta 1 de cada 10 personas) incluyen:
- inflamación de las fosas nasales, dolor de garganta, sangrado por la nariz
- reacciones alérgicas
- aumentos en los niveles de azúcar en la sangre (si es usted diabético vigile sus niveles de azúcar en sangre), aumento de la creatina quinasa en sangre
- dolor de cabeza
- náuseas, estreñimiento, gases, indigestión, diarrea
- dolor en las articulaciones, dolor en los músculos y dolor de espalda
- resultados de los análisis de sangre que pueden mostrar un funcionamiento anormal del hígado
Sí, has leído bien. 1 de cada 10 personas. Lee el prospecto de cualquier medicamento de estatinas para comprobarlo.
Los profesionales médicos recetan estatinas a prácticamente todo el mundo y esto trae como consecuencia enfermedades terribles.
El equilibrio entre prevención y medicina
Corregir el estilo de vida haciendo deportes y reduciendo drásticamente los carbohidratos y el azúcar es el paso más efectivo para frenar la inflamación y equilibrar los triglicéridos de forma natural. La estrategia más segura y objetiva es integradora: priorizar un metabolismo sano a través de la nutrición real y jamás tomar las estatinas.
El funcionamiento del colesterol: ¿Qué es realmente y para qué sirve?
El colesterol es una molécula grasa (lípido) esencial para la vida. Lejos de ser un tóxico, es un componente estructural básico y necesario del cuerpo humano.
Aproximadamente el 70-80% del colesterol que circula en la sangre lo produce tu propio hígado. Solo el porcentaje restante proviene de los alimentos que ingieres. El cuerpo regula esta producción de forma natural: si consumes más colesterol a través de la dieta, el hígado produce menos para mantener el equilibrio, pero si lo saturas a lo largo del tiempo deja de funcionar bien y entonces llega la diabetes y otras enfermedades.
El colesterol es vital para formar y mantener la membrana de absolutamente todas las células del organismo. Además, es la materia prima indispensable para sintetizar hormonas esteroideas (como la testosterona, los estrógenos y el cortisol), producir vitamina D tras la exposición solar y crear los ácidos biliares que permiten digerir y absorber las grasas.
El colesterol es una grasa y la sangre es un medio acuoso, por lo que no puede viajar libremente por el torrente sanguíneo. Para moverse, utiliza vehículos de transporte llamados lipoproteínas: LDL (Lipoproteína de baja densidad): Comúnmente etiquetado como colesterol «malo». Su función biológica real es vital: llevar el colesterol desde el hígado hacia las células, músculos y órganos que lo necesitan para repararse o funcionar.
El problema surge cuando hay un exceso de un tipo de partículas LDL muy pequeñas y densas, las cuales son propensas a oxidarse y acumularse en la pared de las arterias cuando hay glucosa en sangre elevada (azúcar).
HDL (Lipoproteína de alta densidad): Conocido como colesterol «bueno». Actúa como el sistema de limpieza del cuerpo. Recoge el colesterol sobrante de las paredes arteriales y los tejidos para devolverlo al hígado, donde es procesado y eliminado.
El mito del colesterol normal: El verdadero peligro de los triglicéridos
Una de las pruebas más contundentes que exponen las grietas del enfoque médico tradicional basado en las estatinas proviene de las propias estadísticas hospitalarias.
Las investigaciones y los grandes registros clínicos demuestran que casi el 75% de las personas hospitalizadas por un ataque al corazón tenían niveles de colesterol LDL dentro de los rangos considerados «normales» por las guías médicas en el momento de su ingreso. ¿Cómo es posible sufrir un infarto con el colesterol dentro de la norma? La respuesta está en el daño metabólico que los análisis estándar suelen ignorar: El verdadero villano son los triglicéridos. Los triglicéridos son el tipo de grasa más común en el cuerpo. A diferencia del colesterol, que se mantiene relativamente estable, los triglicéridos en sangre son un reflejo directo de la energía sobrante de tu dieta.
Cuando consumes exceso de azúcares, jugos y carbohidratos refinados, el hígado convierte todo ese azúcar no utilizado en triglicéridos.
El patrón del daño metabólico: Cuando una persona basa su dieta en carbohidratos, sus triglicéridos se disparan y su colesterol HDL («bueno») se desploma. Esta combinación es la huella dactilar del síndrome metabólico y la resistencia a la insulina.
Tener los triglicéridos altos obliga al hígado a producir partículas LDL más pequeñas y densas. Estas partículas se comportan como perdigones en el torrente sanguíneo: atraviesan y dañan fácilmente las paredes arteriales, desencadenando la inflamación y formando las placas que causan los infartos.
Por lo tanto, aunque el volumen total de colesterol LDL parezca normal, el número y tamaño de las partículas puede ser altamente peligroso. La proporción entre triglicéridos y colesterol HDL es un indicador mucho más fiable y preciso del riesgo cardiovascular, lo que apunta directamente al azúcar y a los carbohidratos como la verdadera causa de la epidemia de infartos.
¿Cómo funcionan exactamente las estatinas?
Las estatinas son los medicamentos más recetados en el mundo para reducir el colesterol. Para entender su mecanismo de acción, es necesario mirar directamente al laboratorio químico que llevas dentro: tu hígado.
- El bloqueo celular: La enzima HMG-CoA reductasa.
Como el hígado sintetiza la mayor parte del colesterol de tu cuerpo, las estatinas actúan bloqueando de forma directa una enzima específica implicada en este proceso, llamada HMG-CoA reductasa.
Al inhibir esta enzima, la cascada de reacciones químicas que el hígado utiliza para fabricar colesterol se detiene de forma artificial. Como resultado inmediato, la producción interna de colesterol dentro de las células hepáticas cae drásticamente.
- La respuesta del hígado: Absorber el colesterol de la sangre.
Cuando las células de tu hígado detectan que se han quedado sin colesterol (el cual necesitan para fabricar bilis y mantener sus estructuras), activan un mecanismo de emergencia.
Para compensar esa falta, el hígado crea en su superficie una gran cantidad de receptores de LDL. Estos receptores actúan como imanes que «capturan» las partículas de colesterol LDL que circulan por la sangre y las introducen dentro de las células del hígado para utilizarlas. Esto provoca que los niveles de colesterol en los análisis de sangre bajen de forma rápida y notable.
- El reverso de la moneda: Efectos secundarios y consecuencias metabólicas.
Aunque las estatinas cumplen con su objetivo primario de reducir las cifras en la analítica, la enzima HMG-CoA reductasa no solo sirve para fabricar colesterol. Al bloquear esta ruta biológica, se interrumpe la producción de otros compuestos indispensables para el cuerpo:
Bloqueo de la Coenzima Q10 (CoQ10): Esta molécula es fundamental para que las mitocondrias (las «centrales eléctricas» de tus células) generen energía. La falta de CoQ10 es la causa principal de los efectos secundarios más comunes de las estatinas: fatiga, dolor muscular (mialgia) y debilidad generalizada.
Aumento de la resistencia a la insulina: Al alterar los mecanismos de captación de glucosa celular y la función de la masa muscular, el uso prolongado de estatinas se ha asociado de forma directa con un mayor riesgo de elevar los niveles de glucosa en sangre y desarrollar diabetes tipo 2.
Efecto parche: Las estatinas bajan el colesterol en la analítica, pero no corrigen la causa de la inflamación arterial ni la resistencia a la insulina causada por una dieta alta en carbohidratos y azúcares. La persona puede tener un colesterol artificialmente bajo pero mantener arterias inflamadas por un metabolismo dañado.
El último gran factor
El volumen de dinero que mueven las estatinas a nivel global se sitúa entre los 17.000 y 37.000 millones de dólares anuales, dependiendo de si las firmas de investigación analizan únicamente las ventas directas del fármaco genérico o el mercado global consolidado con marcas asociadas y combinaciones de medicamentos hipolipemiantes.
Factores clave del mercado del colesterol: Ingresos acumulados e historia: Lipitor (atorvastatina, comercializado por Pfizer) ostenta el récord histórico como uno de los medicamentos más rentables de la industria farmacéutica, superando los 150.000 millones de dólares en ventas acumuladas a lo largo de su patente.Volumen tras la expiración de patentes: Aunque el precio unitario del fármaco bajó tras expirar las patentes principales y dar paso a los genéricos, el volumen total de ingresos se mantiene masivo debido al elevado consumo de la población.
Número de usuarios masivo: Solo en Estados Unidos se firman más de 120 millones de prescripciones al año de atorvastatina. A nivel global, más de 200 millones de personas consumen estatinas de forma diaria.
Proyección de crecimiento: Se prevé que el mercado continúe expandiéndose debido al envejecimiento poblacional y a la constante rebaja en los umbrales de diagnóstico de colesterol en las guías médicas internacionales.
Fuentes:
LDL-C does not cause cardiovascular disease: a comprehensive review of the current literature
Dietary saturated fat and cholesterol: cracking the myths around eggs and cardiovascular disease
Fat, Sugar, Whole Grains and Heart Disease: 50 Years of Confusion
Fat or fiction: the diet-heart hypothesis
7 Unknown Facts About Heart Attack Everyone Should Know
Millones de personas que toman estatinas en realidad no las necesitan
Tamaño del mercado de estatinas
¿Quién soy yo para contarte esto? Alguien que investiga mucho y que sabe leer.